ISLAMABAD- Irán ha conseguido su objetivo: entrar en el club de los países atómicos. Pese a las sanciones internacionales, a partir del próximo 21 de agosto comenzará a funcionar la primera central nuclear iraní, la planta atómica de Bushehr, construida por Rusia, cuyo reactor tendrá una potencia de mil megavatios.A más de uno en el Consejo de Seguridad de la ONU se le habrán puesto los pelos como escarpias al enterarse de la noticia. Para rebajar tensiones, Moscú ha puntualizado que el objetivo del reactor nuclear es producir «única y exclusivamente» electricidad. Con la intención de alejar viejos fantasmas, el director de la agencia nuclear rusa Rosatom, Serguéi Kiriyenko, aclaró además que las sanciones del Consejo de la ONU no afectan al complejo atómico iraní, ya que la fase del enriquecimiento de uranio –que podría aprovecharse con fines militares– se hará exclusivamente en Rusia. Moscú y Teherán firmaron en 2005 un protocolo que obliga a devolver a Rusia el material radiactivo utilizado en Bushehr.
Así que el próximo sábado el mundo será testigo de la puesta en marcha del reactor de Bushehr, cuya inauguración estará presidida por Kiriyenko y su homólogo de la Agencia Iraní de Energía Atómica, Alí Akbar Salehi.
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